viernes, 23 de enero de 2009


Yo chorar, chorei o domingo a tarde,
Yo chorar, chorei o domingo a tarde,
Que veña lorenzo, que veña lorenzo que diga a verdade,

Que diga a verdade pero con cautela,
Que diga a verdade pero con cautela,
Tua nai e meiga, tua nai e meiga teño medo dela,

Teño medo dela e ela non me come,
Teño medo dela e ela non me come,
Tua nai e meiga, tua a nai e meiga teu pai un mal home,

Yo chorar chorei o domingo a tarde
Yo chorar chorei o domingo a tarde
Que veña lorenzo, que veña lorenzo que diga a verdade,

que diga a verdade pero con cautela, que diga a verdade pero con cautela
tua nai e meiga, tua a nai e meiga teño medo dela,

Sube carreteiro sube, que o carro vai voando,
Sube carreteiro sube, que o mundo vai afogando,
O deixame subir o carro carreteiro, o deixame subir o carro que me muero,
Morena por ti.

Todo o mundo contra min morena por que te quiero,
Todo o mundo contra min y io contra o mundo enteiro,
O deixame subir o carro carreteiro, o deixame subir o carro que me muero,
morena por ti.

A lailailaila....
Contra o mundo

Sube milagreira sube, baixa sube baixa sube, sube milagreira sube, que o mundo esta afogando,
O deixame subir o carro carreteiro, o deixame subir o carro que me muero.
morena por ti.

A lailailaila....
Contra o mundo
A lailailaila....
Contra o mundo

martes, 13 de enero de 2009

[...] La convivencia con los militares les había proporcionado, casi sin que se dieran cuenta de ello, ciertos hábitos de disciplina, como éstos que se derivan de la orden de formar, por ejemplo, elegir entre organizar una columna de dos o de tres de fondo, puesto que no es lo mismo que se dispongan treinta hombres de una manera o de otra, en el primer caso la columna tendría quince filas, una exageracion en superficie fácilmente rompible con la más pequeña conmocion personal o colectiva, mientras que en el segundo caso las filas se reducirían a un sólido bloque de diez, al que sólo le faltarían los escudos para parecer la tortuga romana. De cualquier manera, la diferencia es sobre todo psicológica. Pensemos que estos hombres tienen por delante una larga marcha y que lo natural es que, durante ella, vayan charlando para entretener el tiempo. Ahora bien, dos hombres que tengan que caminar juntos durante dos o tres horas seguidas, incluso suponiendo que sea grande el deseo de comunicación, acabarán fatalmente, más pronto o más tarde, cayendo en silencios incómodos, quién sabe si odiándose. Algunos de esos hombres podría no ser capaz de resistir la tentación de empujar al otro desde lo alto de un ribazo. Razón tienen, por tanto, las personas que dicen que tres fue la cuenta que dios hizo, la cuenta de la paz, la cuenta de la concordia. Siendo tres, por lo menos, uno cualquiera podrça estar callado durante algunos minutos sin que se note demasiado. Lo malo es que uno de ellos, que haya estado pensando en eliminar al otro para quedarse con su fardel, por ejemplo, invite al tercero a colaborar en la reprensible acciçon, y çeste le responda, pesaroso, No puedo, ya estoy comprometido enayudar a matarte a ti. [...]

Fragmento de "El viaje del Elefante" de José Saramago.