martes, 31 de julio de 2007

un mundo sobre mi



muchas veces he escuchado e incluso dicho, que sentimos el peso del mundo sobre nuestras espaldas... pero descubri que todo eso es mentira..
si tan solo supiésemos lo grande que es el mundo, y cuan grandes son los problemas de los demás al igual que los nuestos nos daríamos cuenta de lo insignificantes que somos

es una buena filosofía.. porque si pensamos asi podríamos tranquilamente meter todo en una bolsa, cerrarla, sacarla a la calle y dejar que los demas se lo lleven para que pase al olvido...

me voy a seguir comiendo
cha!

sábado, 28 de julio de 2007

mi semana

quieren saber como fue mi semana?

lunes: caos
martes: el caos se fue acrecentando
miercoles... por la mañana: ya era insoportable
por la tarde: alivio
por la noche: más alivio.. y risas (junto con críticas hacia mi :( ) jajajaj
jueves: paz acompañada con helado de freddo
viernes... por la mañana: demasiada paz junta
al mediodía: una sonrisa
por la tarde: me brillaban los ojos
por la noche: ahora no puedo dejar de pensar en vos


una semana más

el domingo a las 16 hay facturas en casa... están todos invitados :P

alguien que me ayude a hacer un auto de carton? jajajajaj

me voy a disfrutar el finde

cha!

domingo, 22 de julio de 2007

un tour por mi casa



hay un par de mentiras en el video.. jeje
o sea.. mi cama no esta hecha no xq' me acababa de levantar... sino que esta asi hace como una semana
este es el post nro. 150 :D
buena semana para todos

cha!

viernes, 20 de julio de 2007

20 de Julio

bueno.. podria ponerme a saludar a un montonazo de gente que conozco y todo eso.. pero no da..
prefiero dedicarle este post a dos personas muy especiales que son mis dos mejores amigos..
Pablito y el palomo

Pablito... la verdad que un gusto haberme mudado con usted... a pesar de que prepara desayuno para otras personas y nunca para mi.. ajajaja

Palomo.. bueno.. que se puede decir.. sos groso

se los quiere mucho

saludos a ellos dos
y nos vemos

cha!


ACUTALIZADO:
A Pablo no lo quiero mas. Conchisumá.. dejá de decir pavadas... acá.. el único que tiene la posta soy yo.. capisce?

lunes, 16 de julio de 2007

mira como sali.. jajaja

resulta que a ¿pepe? se le ocurrio una idea brillante..
basado en la publicidad de coca cola, armo un blog con fotos escrache de la gente..
Mira como sali

la idea es que cada uno mande su foto a miramiracomosali@gmail.com y despues el las postea...
esta bueno.. es divertido
y si hacen click.. aca no... aca van a ver mi propio escrache.. jajajaj

me fui

hoy mis amigos me hicieron pasar como mil quinientas barreras... hijospu

cha!

sábado, 14 de julio de 2007

capitulo numero siete... y ultimo

Creíamos que ya nada nos separaría. Teníamos a nuestras nenas y con ganas de seguir. Nos compramos una casa bien grande con muchas habitaciones para que nuestras hijas puedan correr y jugar libremente. Hicimos los posible por hacer de esta nueva casa un lugar maravilloso, al que la gente le encante venir de visitas. Compramos un perro al que llamamos Rudolph que era de lo más cariñoso que uno pudiese encontrar y que le encantaba tirarse a mis pies por las tardes cuando volvía del trabajo.
Un día cualquiera, estaba sentado en mi oficina cuando siento que una mujer a los gritos pide verme. Mi secretaria trata por todos los medios de impedírselo, pero le es imposible. Esta mujer a los golpes y gritando se abre paso y entra a mi oficina. En el momento no la recordé. Se paró frente a mi, me saludó, me enseñó una foto de ella abrazada de un niño y me dijo: "Saludalo, es tu hijo. Tiene cinco años y se llama Esteban. Igual que vos. Fijate que tiene tus ojos".
Las piernas me empezaron a temblar hasta el punto que casi me caigo. Llamé a mi secretaria y le pedí un vaso de agua al tiempo que me sentaba. Me hacía todas las preguntas juntas, cómo, quién era esa esa chica, cuando. Ella notó por mi cara la confusión que tenía y empezó a explicarme todo de a poco. Era tiempo de afrontar las consecuencias por los errores que había cometido en mis malos tiempos. Le pedí que me dejara solo, que le deje sus datos a Cristina y que yo la llamaría mañana. Todavía era muy shockeante para mi todo esto.
Al rato me fui de la oficina a caminar pro el río. Necesitaba reflexionar sobre que haría, cómo le diría a Juana lo que había sucedido. Trataba de imaginar diferentes escenarios con las distintas consecuencias. Si algo tenía seguro en la cabeza era que siempre buscaba la forma de que afecte lo menor posible a mi familia.
Luego de caminar por varias horas sin rumbo definido, me encontré sin pensarlo en la puerta de mi casa. Sabía que algo me había llevado hasta allí. Esa inconsciencia tenñia un mensaje escondido, sólo faltaba descubrirlo. Entré y lo primero que vi fue a Sofía. Estaba sentada, sola, en el piso a metros de la puerta. Tenía unos juguetes de plástico frente a ella. Apenas sintió el ruido de la puerta se volteó, me miró detenidamente y me sonrió. Todavía no sabía caminar, pero su mirada me decía que si pudiese estaría corriendo hacia mí para darme un beso de cariño. Demostrarme lo feliz que estaba de verme. La levanté del piso y se aferró a mi cuello con una fuerza terrible. Era como si no quisiese que nada nos separe. Fui hasta el cuarto de Paola y la vi jugando con dos amiguitas. Nada impidió que se levante y me de un beso cuando me vió que la estaba espiando. Le pregunté por la madre y me dijo que estaba abajo. Empecé a buscarla hasta que la encontré y volví a sorprenderme con su belleza como lo hacía todos los días. Todo esto era algo normal, pero ese día representaba algo más. Ese día me sirvió para darme cuenta de cuan querido era adentro de esa casa. Entendí que esas tres personitas eran mi verdadera familia y que mi recién aparecido hijo lo único que tenía mío era mi sangre, pero no un pedazo de mi corazón.
Sé que para muchos es un pensamiento algo cruel. El niño no tiene la culpa de que tanto su madre como yo hayamos actuado indecentemente. Pero por dentro pensaba que tampoco quería prometerle algo que nunca le daría: el amor de un padre al hijo. Lamentablemente mi corazón estaba totalmente ocupado por las tres mujeres de mi vida y no había lugar para extraños allí. Me pareció que era lo mejor que podía hacer y que menos afectase a mi familia. Además Esteban seguro había vivido una mentira hasta los cinco años acerca de su padre, seguro que la mamá estaría dispuesta a seguir el juego.
Después de la cena, acostamos a Paola y Sofía y le pedí a Juana que se siente a mi lado que tenía que contarle algo serio. Le dije lo sucedido en el día y la decisión que había tomado. No le gustó mucho, pero se acomodó a la idea. Ella sólo me pidió que mis hijas nunca se enteren. Queríamos esconder mi pasado. Al otro día me encontré con la mamá de Esteban y le dije exactamente lo mismo. Le pedí un examen de paternidad y arreglamos mediante abogados una muy buena cuota alimenticia con la única condición de que tanto ella como el hijo se mantuviesen alejados por completo de mi familia.
Por suerte todo salió como planeado y continué mi vida como lo había hecho hasta el día anterior a saber la noticia. Pero sucedió lo inimaginable. Mis aventuras parece que habían sido muchas más de las que pude pensar. Empezaron a sucederse una y otra vez los episodios como el de aquella mañana. Algunas mujeres recordaba hasta el nombre, pero otras ni su rostro reconocía. Hasta el día de hoy tengo 25 hijos, más mis dos soles. De todos ellos sólo a tres conozco, porque sus madres cuando aparecieron en mi oficina no vinieron solas. Igualmente todos recibieron el mismo trato: la cuota alimenticia y nada más que eso. No todas las madres fueron tán fáciles como la primera, pero al fin de cuentas terminaban aceptando.
Cuando íba por la décima aparición tuve una charla con Juana.
"Entiendo que esto se fue totalmente de nuestras manos. Quiero que sepas que yo te amo y que jamás haría algo que nos afecte, pero no puedo frenar lo que está pasando. Si querés que me vaya te entenderé perfectamente y te prometo que no te guardaré ningún tipo de rencor".

Al otro día cuando volví a mi casa me encontré un par de valijas en la puerta y entendí el mensaje claramente. Mis errores del pasado habían logrado corromper lo que más apreciaba en este mundo. Pasé varios días durmiendo en la oficina tratando de no pensar en nada y tratando de decidir que haría con mi futuro. Me alquilé un pequeño departamento para irme solo y de a poco fui dejando de lado al trabajo. A Ramón que era mi mano derecha le conté todo lo sucedido y mi intención de que de a poco me iría alejando para que él se haga cargo de todo. Todas las tardes me escapaba hasta la puerta del colegio de mis hijas para verlas aunque sea de lejos sin poder abrazarlas. Juana estaba todavía molesta conmigo y su castigo era no dejarme verlas. Mi sufirmiento parecía no tener límites. Cargaba en mí una tristeza y un rencor hacia mí mismo por todo lo que había hecho en mi pasado que no me dejaba tranquilo.
Un par de meses después me encontré con Juana a tomar algo y comprendí que su decisión no era un capricho. Realmente no quería saber más nada de mí por lo menos a corto plazo. La entendí completamente y después de ese día no sólo acepté su castigo sino que también decidí hacerlo por mi cuenta. Fui a hablar con mi abogado y le pedí que se haga cargo de todos mis bienes. El fruto de las fábricas iría a parar a una cuenta bancaria adonde se juntaría lo suficiente para mantener a todos mis hijos hasta que cumplan la mayoría de edad. Una vez llegado ese nivel se generarían dos cuentas, una a nombre de Sofía y la otra a nombre de Paola. Tres de las fábricas quedarían a nombre de Juana para mantener a mis solcitos. El tenía que hacerse cargo de que nada le faltase a ellas tres y si fuese necesario sacar de la cuenta de los otros. Ramón se haría cargo de la oficina y de que las empresas continuen creciendo. Para motivarlo lo asocié y con eso el se llevaría un porcentaje de las ganancias.
Por mi lado, yo abandonaría todo y aceptaría un trabajo normal. Quizás si ocupase mi tiempo trabajando y renegando para llegar a fin de mes tendría menos tiempo para recordar los buenos tiempos y llorar por dentro por no poder vivirlos nuevamente.
Y así llegamos al día de hoy. Mi nombre es Esteban Molina, tengo 25 años y un pasado maravilloso. Nunca me atreví a contar mi historia y siempre traté de ocultarla lo más posible. Muy poca gente de la que me rodea a diario sabe de esto. Muchos saben que algo escondo pero no se animan a preguntar de qué se trata. Estoy inmerso en una soledad y genero una caparazón alrededor mío que no permite que nadie entre a oler mis sentimientos más profundos.
No sé cómo terminará todo esto. Hay momentos que lo único que hago es imaginarme posibles desenlaces, pero ninguno es certero. Claro, el ideal, el que a mí más me gustaría es que Juana algún día vuelva a quererme y me acepte nuevamente en su casa. Quizás eso nunca suceda y moriré sólo en mi departamento. Hasta una noche tuve una pesadilla en la que entraba la policía y me encontraba muerto en mi cama cuando ya llevaba un mes en ese estado. De lo único que estoy seguro es del amor que siento por mi familia. Cada vez que veo sus fotos o simplemente recuerdo con mi imaginación aquellos tiempos, son los únicos momentos en que siento la felicidad absoluta. esa misma que sentí cuando conocí al amor de mi vida. Me hice una promesa de que mas allá de lo que suceda con mi futuro jamás me permitiría olvidar mi pasado ni de dónde vengo. Fui dejando ciertas marcas en mi cuerpo, de esas que son imborrables para no permitirme olvidar no sólo los momentos buenos sino también los momentos malos. Porque las historias deben ser contadas completas. Tengo un corazón en la muñeca derecha, aquella que besó Juana cuando me dijo que ibamos a tener a Paola. Un tatuaje en el brazo que aclama fiesta, que lo único que me recuerda es a Juan y lo vivido en su casa. Un símbolo de la paz, que representa a Juana y su paz interior. Un nene y una nena agarrados de la mano con los que logro ver aquellos días de escuela en los que éramos inseparables y una lágrima en el corazón, para el sufrimiento eterno que me espera.


di end


bueno.. iupiiiiii.. terminamos
no los embolo mas
lo del final es todo inventado.. o sea.. nada que ver con mi sueño.. pero quedó justo sin pensarlo
que no tiene final es verdad.. quise imaginarme mil veces como terminaría la historia pero nunca lo logre.. no entiendo bien el porque
gracias a todos los que se coparon y la leyeron entera, a los que me mandaron mails y todo eso.. realmente me alegra que les haya gustado



algo de lo que me vino pasando estos dias:
ayer... una compañera mía del trabajo cuando le conté una pequeña cosa que me había sucedido me tiró un palazo "Es que vos tenés un problema serio con el compromiso"
Casi la mato.. encima después se lo cuento a Pablo y ¿que me responde?: "claro.. recien ahora te das cuenta?"
son unos desubicados.. primero por no decirmelo.. y segundo porque están totalmente equivocados.. ya les voy a demostrar lo contrario.. muejejejejej (lease tipo risa tétrica y de que estoy ocultando algo.. es mentira pero algo se me ocurrira)

bueno.. creo que abandonaré los cuentos largos por un tiempo.. tengo que pintar un poco más asi mi profe no se enoja.. igual voy a publicar y alguna pavadita pondremos

este finde... limpieza total.. cuerpo, alma... y departamentoooooooooooooooooooo.. seh.. es una mugre esto ya

todavia no puedo entender que despues de todo lo que llevo escrito voy a la parte de estadisticas y todo eso y que me encuentro? que la mayor cantidad gente que entra aca, es porque en google buscaron las palabras "tetas" y "tanga"... estoy medio al horno no? jajajaj

ahhh.. lauriiiiiiiiiiii
put on the pilas y escribime un cuento para mi :D
jajajajaj
ya sabemos que talento e imaginación no te faltan

sigo esperando mi sorpresa *-) jajajjaaj

ayayayay.. estoy feliz.. porque si

ah.. miren que interesante esta nota.. ya me voy a poner a investigar sobre el tema

Según un estudio norteamericano
La conducta diaria es más rutinaria de lo que se cree
LANACION.com | Ciencia/Salud | Sábado 14 de julio de 2007



bueno.. definitivamente es time to go...

cha!

viernes, 13 de julio de 2007

no es re tiernis?

lo vi en el blog de feehitoo y en el de Fender Gebiet y tenia que adoptar uno para mi
no es re tiernis?




es bastante parecido a mi.. fijense que si le tiran comida salta como desesperado.. pero si le tiras la pelota para jugar es un inutil.... jajajaja



cheeeeeeeee
QUIERO UNA SORPRESA!!!!!!!!!!!!!!
posta....
no quiero un regalo ni nada por el estilo.. una sorpresa
alguna pavada

alguien?
en realidad tenia algo en la cabeza.. pero se que no es posible
asi que.. put on the pilas :P

mañana a la mañana aunque se torne tedioso para ustedes sigo con el cuento
cha!

jueves, 12 de julio de 2007

sexta parte

Hice todo a escondidas. Es más, hasta incluso traté de que ella se olvidara del tema para que no sospeche. El 6 de abril después de desayunar le dije que íbamos de paseo y le tapé los ojos con la excusa de que no podía saber adonde la llevaba. Como siempre, ella confió ciegamente en mi y no se opuso, pero no tenía idea de que era lo que yo tenía entre manos. La llevé hasta el aeropuerto y partimos con un avión hacia el caribe, y ella permanecía con los ojos vendados. Me confesó que tenía un poco de miedo y que estaba asustada, pero se aferraba a mi brazo como un nió perdido en la ciudad. Una vez en destino, tomamos un taxi y la llevé directo a la playa. Ahí recién le destapé los ojos.
Era un paraíso. Los dos ahi mirando por primera vez ese mar azul que nos hipnotizaba, sin gente alrededor, los dos solos abrazados y sintiendonos únicos en esa playa. El poco viento que había era lo único que nos traía de nuevo a la tierra. Por suerte ella todavía no sospechaba nada. Pasamos un día espectacular, recorriendo esas hermosas playas, el hotel. Fuimos a un restaurant donde servían comidas típicas del lugar. Recuerdo que los dos simulamos que nos encantaba pero el plato ni lo tocamos. Nos quedamos con hambre hasta la mañana siguiente que sirvieron el desayuno del hotel. Apenas terminamos de desayunar le pedi que suba a la habitación y que me espere. Tenía una última sorpresa que le iba a entregar.
A Juana le encantaban las sorpresas por lo qeu subió corriendo al cuarto a comerse las uñas, mientras escribía en su pequeño diario "VOLVE VOLVE VOLVE VOLVE Quiero mi sorpresa, Espero que seas tu". Al rato le golpean la puerta y le hacen entrega de un paquete. Adento había un vestido blanco de una tela muy liviana. Era un vestido largo y unas sandalias haciendo juego. Le había puesto una notita adentro que decía: "Esta era tu sorpresa. Disculpá que no te lo la entregué en mano es que me quedé enredado con uans cosas. Ponete todo que quiero ver como te queda y bajá a la playa que me vas a encontrar"
Se imaginó que había algo escondido detrás de todo eso. Sabía que a mí los regalos me gustaba entregarlos en mano, pero me siguió el juego y me fue a buscar con el vestido a la playa. Allí la esperaba, junto con diez niños lugareños todos vestidos de blanco y una corona de margaritas para ponerle en la cabeza. Al final de la fila, estaba yo vestido también todo de blanco y un sacerdote listo para unirnos en casamiento. Recuerdo cuando la vi que parecía un ángel. La verdad que no tengo palabras para describir la belleza que estaba parada frente a mí.
Ese día dimos el sí. Estábamos los dos llorando de felicidad. Lo único que se me pasaba por la cabeza eran los recuerdos de todo lo vivido y lo feliz que estaba de poder hacer feliz a esa mujer que tanto había dado por mí. Me imaginé el futuro. Los dos agotados de la vida, pero con una sonrisa por la familia numerosa que habíamos engendrado. Listos para entregarnos a la eternidad y continuar nuestra vida desde arriba admirando la belleza de nuestra creación.
Pasamos un mes en ese lugar y decidimos volver. Teníamos nuestro departamento aquí y la familia de ella que ya se estaba preocupando por la lejanía. Cuando volvimos todo era perfecto. Empezamos a planificar nuestro futuro, a buscar inversiones para el dinero que nos quedaba. Surgieron algunos proyectos pero nada muy interesante. Nuestra idea era hacer algo que realmente nos llenase.
Lamentablemente mi debilidad me llevó a caer de nuevo en la tentación. No sé si fue para probarme que ya había superado lo vivido o simplemente mi idiotez, pero volví a visitar aquellos lugares de perdición. Poco tiempo tomó para que yo vuelva a mi vida de perdición. Y esta vez mucho peor. No existía día en que llegase a mi casa en buen estado. Pasaba días enteros en casa de desconocidos. Lugares a los que ni sabía como había llegado. Teniendo relaciones con mujeres extrañas sólo por placer. Para colmo, por no haber tenido la adecuada educación, ni sabía lo que era protegerse. Nunca supe con cuantas mujeres estuve. Ya de grande Juan me comentó que todas esas mujeres sólo estaban conmigo porque se rumoreaba que yo era un millonario y pretendían sacarme dinero. Fue un año y medio que para mi se sintieron como una semana solamente. No existía en mí una noción del tiempo. Y Juana, pobre, llorando en casa desconsoladamente, rezando por que algún día se vaya el mal en mí y vuelva a ser la persona de la que ella se había enamorado.
Una mañana estaba yo durmiendo en el piso al costado de la cama y siento que Juana me despierta con un balde de agua fría directo a mi cara. No entendía nada. Le grité miles de cosas por haber hecho eso, hasta que me interrumpió y me dijo que me ponga bien. Tenía algo serio para decirme. Pensé que iba a pedirme el divorcio o algo parecido. Sonaba muy seria y yo sabía que me lo merecía. Realmente la amaba, pero no sé que problema habría en mi que no me permitía estar mucho tiempo bien. Me pegué una ducha rápida, me alisté y me fui a la cocina a hablar con ella.
"Estoy embarazada", me dijo. No sabía que hacer. Sentía tal felicidad que se me hacía imposible expresarla. Me quedé totalmente atónito ante sus palabras. Juana me miraba, expectante, a ver cuál era mi reacción. Me agarró de la mano bien fuerte, se la acercó a su boca, me dió un beso en la palma y ahi me di cuenta. Realmente era un baldazo de agua fría la noticia, pero ya no era más ese agua que me amargó el despertar. Era agua de lluvia en una tarde de verano. Esa que te permite correr por los campos abriendo los brazos y sintiendo una libertad absoluta. Mi vida entera se me pasó por la cabeza mientras le daba un abrazo y le llenaba la panza de besos. Volví a tener esa sonrisa que tuve en aquellos tiempos en que era chico y no importaba nada más que nosotros dos.
Con esa noticia me di cuenta de que debería cambiar. Ya no podía seguir viviendo la noche. Un bebé estaba en camino y yo era responsable de su vida. En dos días dimos un vuelco absoluto y encauzamos nuestro destino. Agarramos los últimos fondos que nos quedaban y compramos una fábrica de bolsas. No eran como las que hacíamos cuando éramos chicos. Ya eran bolsas plásticas como las que se ven todos los días en el supermercado. La empresa tenía casi cincuenta empleados cuando la adquirimos. Contactamos a un experto que me enseñó sobre negocios al tiempo que me ayudaba a manejar nuestro nuevo emprendimiento. Entre el y las ganas de éxito y de trabajar en nuestro futuro que teníamos nosotros se convirtió rápidamente en un suceso. Para el tiempo en que nació Paola ya habíamos duplicado la cantidad de empleados y así los dividendos.
Paola, nuestra primera hija nació un 8 de marzo a las siete de la tarde. Por suerte fue un parto normal. Era todo chiquitita. Tengo una foto guardada de ese primer día de ella y la madre. Estaban las dos tan hermosas. Era seguro que iba a ser mi niña mimada. Después de todo ella había sido la luz al final de mi túnel lleno de oscuridad y malos recuerdos.
A los tres años nació nuestra segunda hija Sofía. Nuestra familia ya iba tomando forma y nuestra empresa ya estaba muy bien consolidada. Incluso adquirimos cuatro fábricas más de diversos ramos. Teníamos el futuro asegurado y la imagen que tuve ese día que nos casamos ya se hacía más frecuente. Ya estábamos listos para ver crecer a nuestras hijas en una casa llena de amor.


miren que falta mas eh? jajajaj
no todo es color de rosa
los altibajos que tiene esta historia me hacen kgar de risa ajjajajaj

martes, 10 de julio de 2007

chapter namber faiv

ahora empieza la parte triste... es feo recordarla :'(

Sólo por complacerla fuimos a dos inmobiliarias que quedaban en nuestro barrio a preguntar si había algo que podamos comprar. En la primera nos atendieron re mal. No nos creían como posibles compradores. En la segunda nos atendió un tal Sebastián que me conocía de los noticieros y con gusto nos mostró un par de fotos de posibles lugares. Eran tres casas que quedaban en el barrio y nos insistió a nuestro pesar que también visitemos un departamento que era a quince cuadras de donde vivíamos nosotros. Hicimos la recorrida y con Juana no lo dudamos. Le dimos la razón a Sebastián y el departamento era la mejor opción. Era grande, tenía tres habitaciones, el living, una cocina hermosa y dos baños. Uno de ellos estaba ligado al dormitorio principal y el otro cercano al living. Desde el balcón se lograba ver todo el barrio y a la tarde por ahi entraba el sol iluminando todas las instalaciones. Estaba totalmente equipado porque el dueño anterior había muerto y los hijos querían venderlo con todos los muebles. Querían ahorrarse el trámite de buscar comprador para cada pequeñez que existía en ese hermoso departamente. Era un lugar perfecto, nuestro nido de amor.
Yo todavía no estaba muy convencido de todo. No porque el lugar no me gustase, sino porque por mi cabeza ya no pasaba ese deseo que había surgido años antes. Mucho rencor guardaba dentro mío. Era como si desease boicotear nuestra relación por temor a que cuando logremos nuestro objetivo venga otro aluvión de maldad a romper nuestra tranquilidad. Sentía que era mejor que sea por voluntad mía a tener que separarme nuevamente de ella sólo porque el mundo no nos entendía lo suficiente.
Volvimos a la casa de ella, y nos llamó el abogado diciendo que los papeles estarían listos en una semana aproximadamente. Juana me pidió que me vaya asi podía enfrentar sola a sus padres y que no piensen que el que la estaba influenciando era yo para que haga todo eso. Al irme, atemorizado por volver a mi casa, decidí empezar a caminar sin rumbo. Ya de noche y cansado entré en un bar y me senté en la barra. Ahí fue adonde lo conocí a Juan.
Juan era un hombre de unos treinta y pico de años. Había heredado una fortuna de su abuelo y dedicó su vida entera a despilfarrarla. No tenía metas, objetivos ni tampoco planeaba si haría algo productivo con su día. Se levantaba siempre tarde con resaca de la noche anterior y tomaba ginebra para que se le pase el efecto.
Estaba sentado a mi lado en la barra fumando un cigarrillo y dándole grandes sorbos a su vaso con whisky. Al rato de verme sentado ahí tomando mi gaseosa me mira y me dice: "¿Es que acaso vos no sso demasiado joven para estar en un lugar de estos?"
Esteban: - "No sé adonde estoy. Siempre escuché que cuando uno tenía penas las mataba en bares como este"
Juan: - "Es verdad... eso dicen. Pero no con una gaseosa. ¿Y que clase de penas tenés vos?", al tiempo que le hacía señas al barman para que nos sirva dos whiskies.
Esteban: -"Muchas más de las que te podés imaginar..."
Le hice un pequeño resumen de lo que había vivido este último tiempo, mientras el me escuchaba atentamente y me incitaba a que me tome mi vaso. El whisky era una bebida fuertísima, era intomable. Pero las palabras de él asegurándome que pronto me olvidaría de todo no me permitían dudar de que eso era lo que necesitaba en este momento. Y así fue. No sabía lo que era estar borracho, pero no podía pensar en nada. Mi mente estaba en otra dimensión. Juan finalmente me llevó a mi casa en su auto y me dejó tirado en el pasto detrás de la cerca.
Me quedé dormido ahi hasta que me despertó el sol de la mañana. Por suerte mis padres todavía no habían salido a trabajar. No quisiera imaginarme que hubiera sucedido si me veían en ese estado. Traté de arreglarme como pude y me fui a lo de Juana para preguntarle como había salido todo la noche anterior. Me recibió con una sonrisa por lo que en el momento asumí que estaba todo bien. Pero no todo estaba bien y ella lo notó. Me invitó a su habitación y me prestó su cama para que descanse.
Al despertarme me encuentro con un sobre en la almohada. Tenía un corazón dibujado. Era imposible no darme cuenta de que era tal como los que solía dibujarme Juana. Adentro había una carta y una llave.
"Compré nuestra casa. Sebastián me dió las llaves aunque todavía faltan muchos papeles que yo no entiendo. Te estoy esperando. Seguí el rastro de perfume que dejé desde este sobre hasta donde estoy ahora y me encontrarás"
Me levanté con mi terrible dolor de cabeza y me fui hasta allí a encontrarme con ella. Estaba ordenando y limpiando todo. Estaba hecha toda una ama de casa. Me recibió con un abrazo que me hizo doler todas las costillas y un beso como solo ella sabía darme. Me contó que los padres al final accedieron a firmarle los papeles. Entendieron que no existía nada que pudiese frenar el deseo de pasar su vida conmigo. Hasta incluso su mamá le había prometido que nos visitaría y le enseñaría a cocinar y a hacer todas las cosas de la casa. "Desde hoy, nunca más nos separaremos" fueron sus palabras exactas. La ayudé con todo lo que pude hasta que llegó la hora de la cena y me fui a la rotisería de la otra cuadra a comprarnos comida. Fue muy corto el trayecto que hice, pero no se si por casualidad, cosas del destino o porque me estaba buscando me lo crucé nuevamente a Juan. Me preguntó si estaba bien y me pidió que esta noche lo vaya a visitar al bar nuevamente asi le terminaba de contar toda mi historia. Inconscientemente tomé otra decisión equivocada... le dije que si.
Terminada la cena le dije a Juana que me iba a encontrar con un amigo que me ayudaría a armar un negocio para que nos convirtamos finalmente en adultos y me fui al bar. Fue otra noche igual a la anterior. Los tragos pasaban aunque más suaves con el tiempo y otra vez terminé en una borrachera total. Lo que diferenciaba esta de la noche anterior fue que mi destino ya no fue la casa de mis padres, sino el departamento que compartía con Juana. Me acosté como pude a su lado tratando de no despertarla y me dormí profundamente.
Al levantarme ya Juana continuaba ordenando todo. Había ido a la casa de sus padres y se fue trayendo en varios viajes todo lo que había en su habitación. Había hecho una decoración hermosa. La saludé y me di cuenta de que no estaba bien. No quise preguntarle el porqué ya que me lo imaginaba. La ayudé en lo que pude y llegada la noche encaré nuevamente al bar. Juan me había prometido que me llevaría a su casa para darme a conocer más de su mundo. Era un descontrol. Siempre que uno entraba a ese lugar estaba repleto de personas que no se conocían entre ellos. Creo que ni ellos sabían adonde se encontraban ya que su estado era catastrófico. Drogas, alcohol, todo lo que uno pudiese imaginar habitaba ese antro. Para mi en ese momento era territorio desconocido y ni me imaginaba lo que sucedía a puertas cerradas. Poco a poco fui conociendo gente que me envolvía con sus palabras y me daba a conocer nuevas experiencias. Nunca me imaginé que me estaba metiendo en una adicción que no sólo me haría mal a mi, sino a todos los que me rodeaban.
Fueron tres meses que para mi se pasaron volando, pero que seguro para ella fueron una eternidad. Hasta que la encontré llorando desconsoladamente. Se me partió el corazón en un millón de pequeños pedacitos que se escapaban por la ventana mirándome con desprecio mientras me decían que yo no los merecía. Yo no merecía tener corazón, ni tampoco ella lo que le estaba sucediendo. No era su culpa que yo no pudiese afrontar la realidad. La miré a los ojos y le pedí perdón.
"Perdoname. No sabía lo que estaba haciendo. Vos no te merecés esto. Nunca dejé de dudar del amor que siento por vos, pero estaba asustado. Te prometo que ya todo terminó. Hoy empezaremos nuestra nueva vida y seremos felices hasta la eternidad y mucho más como siempre dijimos"
Ese día se me hizo larguísimo. Luchaba contra las ganas de irme a lo de Juan. Lo único que podía alejar mi cabeza de esos pensamientos era verla a ella. Verla sonreir de nuevo. Me iluminaba los ojos cada vez que pasaba cerca mío. Tuvimos una cena maravillosa, me contó sobre todo lo que le había enseñado su madre, me hizo de comer una delicia y después la invité a tomar un helado. Eramos nuevamente esos dos niños que se enamoraron cuando se conocieron.
Me desperté bien temprano y me quedé admirándola. Yo siempre tuve ese problema. Tengo el sueño muy liviano y suelo despertarme temprano. Pasé un largo rato allí esperando que se despierte. No quería levantarme e interrumpir su descanso. Jugaba a imaginarme que era lo que estaba soñando. Le acariciaba su pelo mientras le confesaba todo mi amor. Cuando se despertó se sonrojó y me dijo que era lo más bello que había visto en su vida. Despertarse y ver al hombre que amaba. Jugó a que se había enfadado porque no la desperté antes y vivimos después un día inolvidable. Eramos una pareja perfecta e ideal.
Esa noche nos fuimos a dormir juntos, pero esta vez Juana se quedó despierta. Sin avisarme se fué al living y se llevó su despertador y la almohada. Puso la alarma bien temprano y se quedó a dormir en el sillón que teníamos. Por la mañana se despertó, preparó el desayuno y me vino a despertar con un beso. No se dan una idea de lo lindo que es sentir la palabra amor con un beso por la mañana. Me dió un abrazo, me pidió que espere y me trajo el desayuno a la cama con una carta. Se recostó a mi lado mientras yo la leía y sentía que todos esos pequeños pedacitos de corazón que una vez se habían alejado ahora golpeaban a mi puerta desesperados por volver. Al terminar con la carta la miré a los ojos, le prometí que nunca nadie nos iba a separar. En ese instante fue cuando le propuse casamiento.
Sabía que para ella yo tendría que hacer algo especial, asi que nuestro casamiento no iba a ser convencional. Ella se merecía mucho más asi que pasé dos meses organizando todo.


mañana no se si puedo porque tengo dibu y despues está el partido... pero el jueves a mas tardar sigo :D
es raro estar contando ciertas cosas.. en algunos puntos se nota cuan influenciado está todo por la realidad... como fui armando toda la historia a mi placer.. es que en ese momento deseaba ser yo aquel chico que podia superar todo gracias a la mujer que tenia al lado... y ni hablar de la inocencia... cuanto desearía tener la inocencia de esa edad...
y a pesar de que lauri se me enoje.. cuanto desearía poder soñar toda mi vida.. sin tener que bajar un segundo de mi nube...

lunes, 9 de julio de 2007

cuarta y seguimos...

Pasaron un par de meses y nosotros seguíamos guardando plata debajo del colchón. Pero mi primo me había dicho que para comprar una casa necesitaba mucha, pero mucha plata. Claro, el no tenía idea de cuanto era lo que veníamos juntando. Nunca hicimos el cálculo proque siempre pensamos que al ritmo que veníamos faltarían muchos años para que podamos comprarla, asi que teníamos que pensar un plan que nos permita juntar plata más rápido. Era difícil. Imagínense dos chicos de 7 años no tenían el conocimiento como para aprovechar el potencial que tenían entre sus manos. Pero no nos rendimos. Continuamos con el plan original y preguntando silenciosamente a ciertos adultos a ver que nos aconsejaban. Finalmente volvimos a mi compinche y le contamos toda la verdad e hicimos un trato. Si el con su moto me llevaba a hacer el reparto para poder hacerlo más rápido le daríamos diez centavos por cada bolsa que vendíamos y nosotros nos hacíamos cargo del combustible. El "contrato" implicaba que nadie podía enterarse de lo que estábamos haciendo. Mi primo con tal de complacerme me dijo que sí sin imaginarse todo lo que habíamos logrado. Ahora con transporte también podíamos ir a comprar los materiales a un lugar que me había recomendado la chica que me atendía en la librería. "En ese lugar vas a conseguir el papel más barato" me dijo. Y así fue. El potencial de nuestra ya denominada empresa estaba en crecimiento continuo.
Un jueves cualquiera ya estábamos terminando de hacer el reparto y como todavía era temprano Marcelo me preguntó si no quería conocer lugares nuevo. Ver si encontrábamos potenciales nuevos clientes. Hasta que caímos en el almacén de Don Carlitos. No sé que vió en mi, pero tuvimos una conexión instantánea. Y le emocionó tanto mi idea que me encargó el sólo terscientas cincuenta bolsas. Salí corriendo del almacén, me subí a la moto y le pedí a mi chofer que me lleve lo más rápido posible a la casa de Juana. Tenía una emoción por contárselo a ella que no podía esperar. Nuestro sueño estaba cada día más encaminado. Marcelo me dejó en la puerta, toqué timbre y me atiende su madre. "Pasá, está en su habitación" me dijo. Fui hasta su cuarto, abrí la puerta y la vi. Estaba en su pequeño escritorio haciendo la tarea de los dos. Es una imagen que tengo de esas que nunca podré borrar. El sol iluminaba su rubia cabellera, y se generaba un aura alrededor de ella que irradiaba belleza, finura, pureza. Su paz interior era de las cosas que siempre me sorprendieron. Y en ese momento la pude ver asi, como la mujer de mis sueños. Yo sabía que no conocía nada de la vida, pero estaba seguro de que eso que estaba admirando era lo que quería ver por la eternidad y mucho más.
Se lo dije desde la puerta y Juana vino corriendo hacia mi, se colgó encima mio abrazándome con sus piernas y me dió un beso en la boca. Fueron unos segundos que me parecieron una eternidad. Es indescriptible todo lo que sentí en ese momento y se que fue mutuo. Fue algo maravilloso para los dos. Mi primo tenía razón. No pude pensar en nuestra empresa, en nuestro futuro, en la casa, los hijos, la vida de casados. No podía pensar en nada más que en sentir como nuestros corazones se aceleraban como en una carrera sin esperar al otro. Pasó todo lo que me habían contado y mucho más. Solo veía blanco y nuestras dos figuras sostenidas en la nada dándose ese beso mágico. Ese primer beso de los dos.
Ella se bajó de mis brazos y me miró con su cara angelical. Se sonrojó, me agarró de la mano y me llevó a su cama. Nos recostamos y me pidió que la abrace. Ninguno de los dos quería que ese momento se termine. No nos dijimos nada por temor a arruinar el pensamiento del otro. Yo me acuerdo que por momentos lo único que podía pensar era en transmitirle sin palabras lo que estaba sintiendo por ella y de a ratos trataba de adivinar si ella estaba pensando lo mismo que yo.
Lo bueno de haberme enamorado tan perdidamente de alguien fue que esos momentos están tan perfectos en mi memoria que puedo traerlos a mi cuantas veces quiera. Siempre que los necesitaba ya sea por soledad, tristeza o cualesquiera sea la razón sólo necesitaba cerrar los ojos, volver en el tiempo y simplemente admirar la película de toda mi vida. Lo malo es que nunca pude igualarlos. Intenté muchas veces desde que estoy solo de conocer a una chica que me haga sentir lo mismo que lograba hacer Juana, pero todo era en vano. Mi corazón, cuerpo, alma y mente tienen dueña.
Nunca me atreví a preguntarle de dónde sacó el impulso para besarme. Si de las películas de amor que a ella le encantaba ver o de su hermana que ya era más grande y tenía un novio con el que hacían ese tipo de cosas. Pero nada importaba, ahora teníamos un objetivo: armar el pedido de Don Carlitos y hacer que nuestra empresa crezca para acercar lo más posible nuestro futuro. Sin dudas, ya nuestras manos eran muy pocas como para crecer, asi que decidimos reclutar a algunos de nuestros compañeros de clase para que nos ayuden. El trato era el mismo que con Marcelo. Nosotros les dábamos el material y les pagábamos diez centavos por cada bolsa que nos hacían con la condición de que no le cuenten a nadie sobre lo que estábamos haciendo. Ahora podíamos hacerlo con el precio que nos hacía el mayorista.
Nos resultó muy fácil convencer a nuestros compañeros cuando veían que los demás se compraban juguetes con la plata que ahorraban. Y así pasaron tres años en los que nosotros seguíamos ahorrando. No nos pusimos a contar nunca la plata que habíamos juntado, pero sabíamos que ya era mucha y que teníamos la suficiente como para comprar nuestra casa. No lo hicimos porque ya habíamos crecido y nos dimos cuenta de que se necesita mucho más que una casa para hacer un matrimonio. Que todavía nos faltaba crecer y aprender. Sabíamos que nuestro destino era estar juntos, asi que decidimos no apresurar las cosas. Sólo nos dedicamos a disfrutarnos y aprender juntos. Pero sucedió algo que muy en el fondo sabíamos que pasaría. Uno de los padres intrigado por los juguetes nuevos que tenía su hijo lo presionó para que contara de dónde sacaba sus ahorros. Y así comenzó la pesadilla.
Estaba yo volviendo a mi casa de hacer el reparto y había un patrullero en mi casa. Lo estaban llevando arrestado a mi papá. El barrio estaba conmocionado y mi mamá lloraba en la puerta sin entender nada. No quise entrar a mi casa. La fui a visitar a Juana. Tenía que asegurarme de que ella esté bien. Le di un abrazo, la besé y le prometí que todo iba a salir bien. Le pedí que junte toda la plata y la esconda. No en su casa, sino que busque un escondite que nadie más se imaginara. Yo haría lo mismo con lo que tenía debajo de mi colchón.
Fui hasta mi casa, abracé a mi mamá y me quedé a su lado. Horas después recibimos un llamado de la comisaría en donde le dijeron a mi mamá el motivo de que se lo hayan llevado. Los cargos eran algo asi como "utilización de mano de obra infantil". Cuando cortó el teléfono la vi totalmente confundida. Es que ella no sabía que detras de todo esto estaba metido yo. No me quedó otra que pedirle que se siente a mi lado y contarle la verdad. No lo podía creer. No entendía como un chico de 10 años había armado tal emprendimiento. Fui hasta mi habitación agarré un fajo de dinero, se los di y le pedí que contrate al mejor abogado que pueda encontrar. Lo único que le pedí fue que dejase a Juana lejos de todo esto. No quería que su inocencia se vea lastimada.
Mi padre salió rápido de la comisaría al tiempo que los noticieros se hicieron una fiesta con mi imagen. "Niño de diez años tenía 40 empleados". Nadie lo podía creer. En cuanto mi papá llegó a casa me dió una golpiza que me dolió en lo más profundo. No por la dureza de los golpes, sino porque no podía entender como mi propio padre no estaba orgulloso de todo lo que había logrado.
La causa pasó de inmediato a un juez de menores y me pusieron una restricción. No podía salir de casa ni tener contacto con chicos de mi edad hasta que se resuelva todo. Por miedo a que las cosas empeoren con Juana decidimos separarnos por un tiempo. Ella estaba dispuesta a arriesgar todo por mi, pero yo no quería verla sufrir. Fue la decisión más dura que tuve que afrontar y se que no fue la correcta. Se generó en mi un odio a la vida, a la sociedad, a la gente que no lograba ver mas allá de lo que dictaban las leyes. Yo todo lo que había hecho lo había hecho por amor. Y lo único que lograban ellos era hacerme sufrir. Sentí un abandono que no se lo deseo a nadie en el mundo. La esperanza me había dejado en el camino creando en mi un remordimiento que traería sus consecuencias. Todo por no poder tenerla a mi lado. Ella era la única que me podía brindar paz y no me dejaban verla.
Al cabo de tres meses, mi abogado logró que me dejaran en total libertad. Era el mejor abogado de la ciudad y alegó que "un menor no se puede aprovechar de otro menor". Como nadie sabía cuanto dinero habíamos juntado me hicieron pagar una multa de diez mil pesos y me obligaron a emanciparme para que si seguía haciendo lo mismo me puedan juzgar como adulto y así sufrir las verdaderas consecuencias de lo que había hecho. Lo primero que hice al saber la noticia fue ir a visitarla.
Había pasado mucho tiempo y yo ya no era el mismo. El amor que sentíamos por el otro estaba intacto y su devoción hacia mi seguía siendo como el primer día en que nos vimos. Pero todo lo que había pasado me había hecho muy mal. Había sido un golpe de enseñanza muy duro para una persona tan joven.
Al cabo de unos días le pedimos a los padres de Juana que la dejaran emanciparse así podíamos irnos a vivir juntos. Ellos se negaron rotundamente. No estaban dispuestos a que su hija a los diez años se vaya de su casa con un criminal. Creo que esa fue la gota que rebalsó el vaso. La que me envió directo por el camino de la desesperanza. Abandoné por completo el colegio y me encerré en mi soledad. Ya no tenía motivos para seguir adelante. Juana al verme así llamó a mi abogado y le dió plata suficiente como para que falsifique lso documentos y así emanciparse sin la firma de sus padres. Me agarró a mi y me dijo: "Nuestro sueño no está muerto. Hoy salimos a comprar nuestra casa"
Que fortaleza.

3ra. parte

Continuamos....

Quá maravillosa que es la inocencia de los chicos. Poco tiempo pasó hasta que comenzamos a trabajar para nuestro futuro. Días enteros en los que el colegio ya no importaba más. Sólo tenía una cosa en la cabeza, juntar plata para nuestra casa. Esas tardes Juana se dedicaba a hacer la tarea de los dos mientras yo seguía pensando. Hasta que un día me acordé de nuestra maestra y sus manualidades. "Hagamos bolsas de papel y las vendemos en los almacenes" le dije a Juana. Ella, como siempre, me respondió con un simple "Yo confío en vos y te sigo adonde quieras. Solo decime que es lo que querés que haga".
Necesitábamos comprar todos los materiales. Nosotros todavía no entendíamos lo que era ahorrar asi que había que empezar desde cero. Comenzamos a pedirle a nuestros papás algo de dinero para comprar alguna chuchería del kiosco del colegio. Todos los días mi papá me daba cinco pesos y el papá de Juana le daba lo mismo a ella. Por supuesto que los guardábamos debajo de mi colchón. Yo una vez había escuchado discutir a mis padres sobre algo que se llamaba jubilación y mi papá decía que lo mejor era "guardar la plata abajo del colchón". Dos semanas así y juntamos cien pesos. Ya estábamos listos para empezar.
Nuestro programa de trabajo era el siguiente: Por la mañana ibamos al colegio. Al mediodía almorzábamos y apenas terminábamos íbamos a la librería a comprar los materiales. Hacíamos todas las bolsas que podíamos y yo me iba a venderlas por el barrio mientras Juana hacía la tarea del colegio para los dos. A ella no le gustaba mucho la idea de que yo me vaya solo, pero yo no quería que ella ande mucho por la calle. No era un lugar seguro para una chica de su edad.
Con los cien pesos que habíamos juntado nos alcanzó para armar mil bolsas. Nos habían quedado hermosas. Tengo todavía una guardada en mi mesita de luz con un papelito adentro que una vez me escribió Juana. Simplemente decía "Gracias". Todavía no puedo entender como puedo ser tan inútil de arruinar una relación con una mujer tan perfecta. Pero eso es para más adelante, sigamos con la época de las bolsas de papel.
Todavía no entendíamos las matemáticas. Pero sabíamos que si vendíamos a cincuenta centavos cada bolsa iba a ser un buen precio. Yo iba a todos los almacenes del barrio menos al que iba mi mamá. No quería que ellos se dieran cuenta todavía de lo que estábamos haciendo. Con Juana habíamos decidido que nuestros padres se iban a enterar juntos, pero iba a ser en el día en que estemos en condiciones de casarnos. Una vez dentro del almacén siempre iba al dueño, ponía cara de niño bueno y les decía que mis papás por suerte tenían plata y me compraban lo que quería y que esto que hacía yo era para poder comprar juguetes para los chicos que no podían comprarlos. Muchos se enternecían con eso y siempre me compraban. En pocos días las bolsas fueron un éxito. Estaban tan bien armadas que ya los almaceneros me hacían pedidos por adelantado. Me armé un recorrido para ahorrar tiempo y armamos matrices de madera para poder trabajar más rápido en la construcción y que nos queden más parejitas. Ya teníamos tres modelos de bolsas, una chiquita, otra mediana y una un poquito más grande. La grande no tenía mucho éxito porque la vendíamos a cuatro pesos. Nosotros todavía nunca habíamos hecho el cálculo de cuanto nos costaban y no sabíamos que vendiendola a dos pesos era más que suficiente para el proyecto de nuesta empresa y que impulsaría las ventas de ese tamaño. Todavía eramos muy chicos y no entendíamos nada.
A los tres meses de haber empezado ya habíamos juntado alrededor de cinco mil pesos. Nosotros estábamos ilusionadísimos pensando que nuestro objetivo estaba ya al alcance de nuestras manos. Por esto, cada uno por su lado empezó a preguntar a sus conocidos sobre que significaba la vida de casados. Yo fui a lo de mi primo Marcelo. El tenía 18 años y seguro que ya sabía mucho más sobre todo que yo. Aparte era de confiar porque siempre nos llevamos bárbaro con el. Marcelo: -"Primero antes de casarte con tu novia tienen que pasar varias cosas. ¿Le diste un beso alguna vez?"
Esteban: -"Todos los días le doy abrazos y besos en los cachetes. ¿No viste que hermosos cachetes que tiene Juana? Ayy.. te juro que lso recuerdo y me pongo colorado"
Marcelo: - "No.. pero se tienen que dar besos en los labios. Como tu papá y tu mamá. Hacé una cosa, cuando estén solos sorprendela con un beso en sus labios y vas a descubrir algo maravilloso".
Esteban: - "¿Algo como que?"
Marcelo: - "Vas a sentir que tu corazón latirá tan rápido que parece que va a explotar. Vas a sentir cosquillitas en el estómago. Vas a sentir que estás volando, que no existe nada alrededor tuyo más que vos, Juana y esos labios que comparten mucho más de lo que te puedas imaginar".
Esteban: - "Woow.. ¿de verdad? ¿No me estás mintiendo no?".
Marcelo: - "No.. de verdad. Todavía no puedo creer que estés pensando en casamiento y nunca se besaron"

Que intriga. ¿sería de verdad algo tan maravilloso como lo decía mi primo? Tenía que sorprender a Juana.



venimos bien venimos bien
vieron? esta nevando :D
quiliiiiiindo

domingo, 8 de julio de 2007

2da. entrega

seguimos... tengo que agarrar el impulso sino no lo hago mas

Los dos volvieron emocionadisimos a sus casas por la alegría de haber encontrado a alguien especial. Pasaron todo el día pensando en ello. A la hora de la cena, cuando volvieron sus padres de sus trabajos les preguntaron como había sido el primer día de escuela. Los dos respondieron con un simple "Estuvo lindo". Pero cuando quisieron empezar a preguntar sobre si conocían a su vecino ya los padres estaban demasiado ocupados como para responderles.
Despues de esa mañana nos hicimos inseparables. Nos sentábamos juntos en el micro hacia el colegio, compartíamos el banco, los recreos, el viaje de vuelta e incluso las tardes. Teníamos los dos la libertad de irnos de nuestras casas porque nuestros padres trabajaban todo el día y nos dejaban solos. Hacíamos las tareas que nos dejaba nuestra maestra lo más rápido posible, dejándonos el mayor tiempo para disfrutarnos mutuamente. Cuando se hacían las siete de la tarde el que estaba de visitas se iba a su casa para que los padres no sospechen cuando llegasen.
Las horas se hacían interminables cuando no estaba con ella. Miraba los relojes deseando poder irme a dormir para poder despertarme al otro día y verla de nuevo.
Así pasamos un año entero. Recuerdo ese verano que mis amigos me marginaban por no querer salir a andar en bicicleta con ellos. Solo deseaba estar a su lado. Haciendo memoria esos tres meses que no tuve clases fueron los más felices y a la vez los más tristes de mi vida de pequeño. Los más felices porque lo único que hacía era ir a visitarla por la mañana y jugar con ella hasta la hora de irme a dormir. Ya nuestros padres se conocían y nos dejaban por no estar en época escolar quedarnos hasta tarde en la casa de la vecinita nueva. Como disfruté esos días. Pensar en ello sólo me brinda una sonrisa y una melancolía por no poder disfrutar ahora de grande esos beneficios. Esa inocencia y ese amor verdadero por la persona sin pensar que existían otros factores que uno de más grande los toma como prejuicios. No me importaba nada. Sólo ser feliz y brindarle felicidad a ella.
Pero también fueron los más tristes. Nunca había sentido lo que era extrañar, hasta que ella se fue a Santa Teresita con sus padres por quince días. Que feo sentimiento. Nunca se lo hubiera deseado a nadie. Para colmo, no podá compartirlo con nadie. Nadie que me abrace y que me diga que cada vez faltaba menos para que vuelva. Mis amigos me había dejado completamente de lado. Mis padres ya consideraban mi existencia nula. En esos días empezó mi pasión por el dibujo. Como las palabras todavía no eran tán faciles de escribir por mi temprana edad quería expresar mis emociones con dibujos. La línea lograba vibrar al ritmo de mis pulsaciones y decir las cosas que llevaba más ocultas. Imaginaba nuestras caras de grandes y compartiendo etardeceres en un campo lleno de margaritas. Tirándonos al sol sin decir palabra. Sólo sintiendo la respiración del otro que nos decía mucho más de lo que su boca podía contarnos.
Otro año escolar. Teníamos una nueva maestra que se llamaba Josefina que era macanudísima. Nos enseñó muchísimas cosas. Nos invitaba a soñar despiertos, nos dejaba hacer manualidades todo sin dejar de lado el estudio. Ella siempre nos decía: - "Cuanto más rápido cumplamos con nuestras obligaciones, más tiempo nos sobrará para disfrutar". Siempre me quedó grabada esa frase. Incluso fue un tema de largas horas conversación con Juana. Nos preguntábamos porqué nuestros padres no hacían más rápidos sus trabajos para pasar mas horas juntos. No sólo entre ellos sino también con nosotros. Pero era en vano. Nuestra existencia ya era efímera para ellos.
Una de las primeras manualidades que nos enseñó fue lo que hoy pienso como una pavada pero que definió mi vida. "Cómo hacer bolsas de papel". Teníamos que agarrar una hoja de papel madera, hacerle ciertos cortes, doblarla como nos decía ella y después pegarla con una pasta que hacíamos a base de harina y agua. Después de muchos años me enteré que eso se llamaba engrudo. Quedaban perfectas. Hacíamos de distintos tamaños y formas.
Pocas semanas después de haber empezado las clases ya teníamos ganas de que empiece nuevamente el verano. Queríamos volver a ser sólo dos. Compartir el día entero o esas noches que cuando nuestros padres nos dejaban nos quedábamos mirando a las estrellas por la ventana soñando en un futuro juntos.
Hasta que un día tomé la decisión más importante de mi vida. Le dije que quería compartir mi vida entera junto a ella. Estaba sentado en mi banco mirando al pizarrón pero excluido del mundo. Veía a la maestra que movía sus labios al tiempo que escribía y por mi cabeza sólo pasaban fotos futuras de nosotros dos. Cuando llegó el recreo se lo dije. Creo que mis palabras fueron:

¨En mi vida sólo existís vos. Y creo que eso que siento es lo mismo que sintieron mis papás o tus papás cuando se conocieron. Asi que te quería decir que te parecía si le preguntábamos a nuestra seño que nos diga qué tenemos que hacer para que podamos seguir toda nuestra vida juntos"

Juana puso una cara de felicidad hermosa y me dió un abrazo. Esperamos hasta la hora de salida y le dijimos a nuestra maestra: -"Seño... nosotros dos queremos ser como mi mamá y papá. Queremos casarnos. ¿Que tenemos que hacer? ¿Nos puede enseñar? No tenemos a nadie más a quien preguntarle"
Si había una persona ideal para preguntarle eso era Josefina. Ella confiaba en el poder de los chicos de soñar y jugar a ser grandes. Su respuesta fue: "Lo ideal sería que sean más grandes. Pero pueden empezar queriéndose mucho y juntando plata para comprarse una casa. Después se casan y empiezan a tener hijos y a quererlos mucho como sus papis los quieren a ustedes".
Lo de querernos mucho ya era cosa de todos los días. Juntar plata y después casarnos. Me quedó la idea en la cabeza y le prometí a Juana que iba a hacer lo posible por tener una idea brillante que nos permita juntar la plata que nos haga falta para que podamos comprar una casa. Nuestro futuro ya estaba definido.




despues sigo.. hasta acá venimos asi todo re lindo y todo eso.. ahora viene la parte bizarra en la que realmente se delata que esto es un sueño y lejos está de ser realidad.

sábado, 7 de julio de 2007

sueños...

Ayer a la noche estabamos con unos amigos hablando pavadas, perdiendo el tiempo. Y no se como salio a conversación acerca de los sueños. De repente tenía que contar sueños raros mios. Estaba para contar el sueño que tuve el otro dia pero es medio vergonzoso y termina q yo estoy esposado semi-desnudo y con mis amigos cagandose de risa... despues estaba el tipico de que me tocaban timbre y em dehjaban la canastita.. pero era medio embole y re corito..

Y ahi me acorde...
Yo hace un par de años tenia un sueño recurrente.. es una historia medio larguita.. pero esta buena. Esta es solo la primera parte... La hago asi.. asi me tomo mi tiempo y no omito detalles

Nunca escribi historias largas, asi que disculpen la redacción y todo eso.

Primer día de clases. Esa emoción por empezar primer grado era inevitable. Con ella venían tambien los miedos. Miedo a lo desconocido, a la gente nueva, al cambio, a las responsabilidades. El aula parecía gigante y no paraban de entrar compañeros por la puerta. Parecían cientos de ellos. Elijo una mesa alejada, confiado en que quizás pasaría desapercibido entre tanta multitud. Pero mi soledad no duraría para siempre.
Ella se me acerca: "¿Me puedo sentar acá?"
Contesto suavemente con la cabeza, escondiendo mi rostro por la timidez y ella se sienta a mi lado.
- "Me llamo Juana.. y vos?"
Mi timidez y la añoranza de soledad me impiden contestar. Por suerte interrumpe la maestra pidiendo atención y haciéndonos presentar a cada uno hasta que le tocó a ella. Se levantó de la silla con toda su prepotencia obligándome a levantar la mirada para apreciar su confianza.
- "Yo me llamo Juana. Tengo seis años...."
La miraba mientras hablaba. Admiraba su pelo lacio y rubión. Su vincha verde que hacía juego con su uniforme y esos ojos que inspiraban una ternura escondida bien adentro. Era como si su exterior indicara fortaleza mientras por dentro había una chica cálida con ansias de romper esa barrera que la mantenía encerrada.
- "Vivo en Villa Adelina. Mi mamá se llama Cecilia y mi papá Roberto."
¿Como era posible? Éramos vecinos y nunca nos habíamos cruzado antes. Empecé a recordar el último verano que mis padres me habían regalado una bicicleta. Esos días interminables en que nos juntábamos con los chicos a dar vueltas por el barrio. Mostrando nuestros rodados ante todas las chicas que se nos cruzasen y haciendo alarde de lo rápido que podíamos ir. Competencias que terminaban siempre en peleas de niños y que se solucionaban siempre al otro día sin preguntar y sin necesidad de reproches. Tantos días de andanzas y nunca nos habíamos cruzado. Que desperdicio. Seguro que a ella le hubiera encantado mi bicicleta. Andaríamos juntos disfrutando del sol y dándonos abrazos de amistad. Pero mi sueño tuvo que detenerse. Era mi turno de presentarme.
Nunca había hablado ante tantos desconocidos. Siempre fui el más tímido de mis amigos. Y esta vez tenia un problema peor. Estaba "ella". Mi presentación tenía que ser impecable. Tenía que lograr llamarle la atención de alguna manera. Quise intentarlo, pero el temor a hacer el ridículo era más grande que mis deseos de impresionarla. Me resigné a lo obvio. "Mi nombre es Esteban..."
Fue un día sin imprevistos. Nuestra maestra nos enseñó las reglas del colegio y sobre cómo debíamos comportarnos. Los recreos los pasé solo dando vueltas por el patio observando y examinando cada rincón de ese nuevo lugar que me tocaba ir. Ella se hizo amigos de inmediato. Era la típica chica popular. Esa con la que todas las chicas deseaban jugar. Yo la adoraba en silencio. El día parecía interminable. No lograba sacarme de la cabeza que un día antes andaba revoloteando con los chicos como si no tuviese límites ni fronteras. Sin horarios ni obligaciones. Hasta que finalmente llegó el timbre de salida. Guardé mis cosas en la mochila y me encaminé hacia la puerta. Mi mamá me había dicho que tenía que tomarme el mismo micro que me había recogido por la mañana en casa. El micro número 2. Fui hasta el micro y me subi de inmediato. Busqué un asiento bien lejos de la puerta y me senté. Nunca me animé a preguntarle si fue casualidad o si me había seguido hasta allí. Pero Juana se sentó a mi lado sin siqueira preguntármelo.
- "Somos vecinos, asi que sos el encargado de llevarme a mi casa".
- "¿Yo?".
- "Si.. vos. Después de todo somos vecinos y compañeros de banco".
- "Está bien. ¿Y que tengo que hacer?".
- "Nada especial. Solo ser mi amigo. Me parecés especial".
- "Pero yo no soy como vos. Yo soy más tranquilo".
- "No soy lo que parezco".
Ese viaje fue maravilloso. Ella logró sacarme la timidez de una manera estupenda. Estaba lleno de alegría porque sabía que había encontrado a alguien que llenaría el vacío que me provocaba la soledad.
Nos bajamos en la misma cuadra. Me explicó que no nos habíamos cruzado porque se habían mudado hace muy poquito con su familia. Vivíamos a tan solo cuatro casas de distancia. Una vez en la vereda se me acercó me dió un beso en la mejilla y me dijo: - "Chau Esteban. Sos hermoso".
Nunca voy a olvidar ese beso. Me acuerdo que estuve en esa vereda por un instante que pareció eterno. Me sonrojé y me fui a mi casa con una sonrisa que no estaba dispuesta a abandonarme por el resto del dia.




Hoy sábado!!!!!!
Espero poder dormirme una linda siestita. Y tipo a la tarde... babasonicos en VIVO!!!!!!!!!
Pampa y figueroa alcorta... va a estar groso.
Ahorita un llamadito telefónico a las nubes para que se vayan por un rato y no amenacen mas con la lluvia.. ayer me hicieron caso.. espero que hoy tambien.
nos vemos

cha!

martes, 3 de julio de 2007

diccionario




Amor
(Del lat. amor, -ōris)
1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.
2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.
3. m. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.
4. m. tendencia a la unión sexual.
(Fuente: Real Academia española)

Que ingenuo pensar que uno puede sacar ciertas definiciones del diccionario. Creo que tendrian que sacar las palabras que se refieren a los sentimientos de ese libraco. Porque asi como el amor, existen el dolor, la tristeza, la alegria e infinitas más. Palabras que no tienen explicación sino sentir. Son cosas que no se pueden medir, tocar ni tampoco ver. A lo sumo poner "dirigirse a minimo diez personas que lo hayan experimentado y preguntarles". Digo minimo diez personas, porque todos lo sentimos de distinta manera. Y ojo, porque incluso cada persona experimenta cada vez algo distinto. Nunca me ha pasado de amar de la misma manera dos veces. O de llorar aunque sea por lo mismo igual en repetidas oportunidades. Siempre lo senti distinto. Ya sea por madurez, por experiencia o quizas por ya saber de que se trataba.
Hay gente que hasta podría decir que la pintura de ahi arriba les representa mas el amor que lo que dice el diccionario.

Y bueh...


p.d.:mi primera pintura abstracta :D un desastre.. pero bueno.. es lo que hay.. jajajja mañana tengo q ver a la psico de mi profe a ver q me dice.. igual los colores en la foto se ven re mal
p.d.2: oie.. tu.. me hacés feliz :) y mas ahora q no me podes afanar los chocolates.. jajajja

se viene el finde largoooooooooooooooooooooooo

un saludo para mi mami q mañana cumple años